Remembranza

Las mañanas de agosto limeñas suelen ser frías y húmedas, pero esta tenía el calor de la emoción y la ansiedad de la espera. Nos habíamos acostado, pasada la media noche y a las pocas horas las primeras campanadas que anunciaban tu llegada nos levantó. El trámite fue breve, en poco tiempo lograste tu ingreso a nuestras vidas y tu permanencia hasta hoy nos llena de dicha y de inmensa felicidad.

Muy pronto ocupaste un lugar importante en nuestro quehacer diario y por encima de cualquier detalle estabas tú. La hora del baño se convirtió en ceremonia y la llegada de las visitas nos forzó a crear una agenda. La salida al pediatra era con comitiva y la selección de tu ajuar comidilla de las tías. Cuando menos pensamos ya estabas caminando y con ello llegó la multiplicación de las travesuras; la más recordada, el día que rompiste la colección de huacos cerámicos, parte de la herencia familiar.

Un buen día, de los muchos que te acompañaron siempre, ya estabas en la escuela, no sabias hablar muy bien pero si leer. De tranco en tranco, literalmente, comenzaste a correr por la vida. De la natación pasaste al básquet y de allí a la triatlón; mientras nadabas, montabas la bicicleta y trotabas, llevabas tus libros en la mochila junto a los hidratantes y cremas para el dolor muscular. Tus notas eran excelentes y tu capacidad de liderazgo se forjaba de a pocos, no había actividad en la que no estuvieras presente, ganándole tiempo al tiempo, como solíamos decir. La edad de los “quinos” llegó y con ello las primeras fiestas, todo un reto para ti, entrenar y trasnochar como que no va y la decisión siempre la tomabas tú. La delicia de estar en el podio siempre podía más, llegando a ser Campeona Nacional de Triatlón en tu categoría.

Casi sin darte cuenta comenzaste a trabajar por los derechos de niños, niñas y adolescentes, formando parte de un Colectivo Interinstitucional por la defensa de tus propios derechos. Al final de la secundaria fuiste la autoridad escolar máxima de tu Colegio, Alcaldesa General; Cargo que, más que honores te absorbía el poco tiempo que te quedaba. Hiciste programa de radio y la televisión no te fue ajena participando en un reality de conocimientos denominada “La Beca”. Ya estabas pensando en la universidad y llegar a la Decana de América sólo fue un trámite para ti.

Las mismas mañanas frías de agosto te ven hoy obtener la ciudadanía que te pude llevar a hacer realidad uno de tus sueños infantiles más curiosos, ser la primera Presidenta mujer del Perú. El valor, coraje y conocimientos que tienes te pueden allanar muchos caminos.

Éxitos y feliz llegada.

Comentarios

EL AVE PEREGRINA ha dicho que…
Hermosa entrada la que nos dejas, supongo que será tu hija, mi enhorabuena a ella primeramente y por supuesto a los padres, pues son los cimientos que hoy se erigieron y salieron a la luz.

Gracias por compartir.

Un abrazo, a toda la familia.
Pamela Janet Rodriguez ha dicho que…
Gracias por brindar toda llegada de albor, el cariño, lo más digno, lo humano que se detiene a través de tus letras, un abrazo y besos.
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Una bienvenida plena de afecto.
Felicitaciones a ustedes y a ella.
Alicia

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