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Mostrando entradas de enero 2, 2013

Aprendiendo

Aprendimos a vivir libres, a pesar de la presión que ejercían sobre nosotros. Oswaldo hacía que cada castigo fuera un juego. Nos enseñaba a tener valor y ser fuertes ante las adversidades que nos tocaba vivir. Los mejores momentos eran cuando nos alejábamos de la casa o cuando llegaba la noche y nos quedábamos profundamente dormidos por el cansancio y la ilusión de alejarnos lo más lejos posible de nuestros “protectores” al día siguiente. La señora que me entregaba el pan por las mañanas, me daba adicional-mente dos panes que los colocaba en cada uno de los bolsillos de mis pantalones. Al llegar a casa lo primero que hacía era esconderlos en algún lugar para poder comerlos más tarde, a media mañana, en compañía de mis hermanos. Trágico fue el día en que me olvidé esconderlos y la tía los descubrió en mi poder. Armó tremendo escándalo, me cogió de las orejas y a rastras me llevó al corral, allí cogió una varita delgada de cuero enroscado y seco, con la que me castigó despiadada-mente  …