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Feliz Navidad...

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Un saludo especial en esta Navidad. Que sus mejores deseos se hagan realidad y que la dicha de esta fecha perdure por siempre. Un fraternal abrazo.

Remembranza

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Las mañanas de agosto limeñas suelen ser frías y húmedas, pero esta tenía el calor de la emoción y la ansiedad de la espera. Nos habíamos acostado, pasada la media noche y a las pocas horas las primeras campanadas que anunciaban tu llegada nos levantó. El trámite fue breve, en poco tiempo lograste tu ingreso a nuestras vidas y tu permanencia hasta hoy nos llena de dicha y de inmensa felicidad.
Muy pronto ocupaste un lugar importante en nuestro quehacer diario y por encima de cualquier detalle estabas tú. La hora del baño se convirtió en ceremonia y la llegada de las visitas nos forzó a crear una agenda. La salida al pediatra era con comitiva y la selección de tu ajuar comidilla de las tías. Cuando menos pensamos ya estabas caminando y con ello llegó la multiplicación de las travesuras; la más recordada, el día que rompiste la colección de huacos cerámicos, parte de la herencia familiar.
Un buen día, de los muchos que te acompañaron siempre, ya estabas en la escuela, no sabias hablar muy…

Fiestas Julianas

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Era el mes de julio, nos enteramos por que se anunciaba un desfile en honor de la patria. El tío Bernabé nos pidió que alistemos nuestras mejores ropas para ese día. Era feriado y en el pueblo se pudo ver mucha gente, muchas de ellas foráneas, llegaron para hacer negocio, y animar las fiestas según decían.

Cerca del muelle se apostaron vendedores de frazadas, colchas y ponchos. Más allá una señora ofrecía faldas, blusas y camisas. Junto a ellos había más improvisadas mesas, repletas de mil cosas variadas, como banderitas, escarapelas y gorros de color rojo y blanco predominantemente; figuritas y láminas con rostros que jamás había visto, una señora nos dijo que eran los próceres de la independencia y que el más grande era San Martín, no quisimos saber nada con los sanmartincitos, pues el que nosotros conocíamos era el látigo que la tía usaba para castigarnos frecuentemente.
Caminando entre ellos, pudimos encontrar una mesa repleta de panes, confites, alfeñiques, suspiros, bolas de melco…

Justo homenaje.

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Permítanme contarles la historia de un niño que muy tempranamente descubrió el apasionante mundo de la literatura. Un mundo que le sirvió para construir sus propias fantasías basadas en grandes historias, narradas básicamente por una de sus maestras que convencida de su vocación de educadora cada día leía un párrafo, sino una historia completa, que encandilaba y hacia soñar.
Tuvo la suerte este niño, conducido quien sabe porque designios, de recalar en una escuela particular adventista. En casa teóricamente eran, papá evangélico protestante y mamá católica indiferente. Roto, como estaba el matrimonio, también así se encontraba la formación religiosa; en medio de esta ruptura, muy pequeño aún, tanto así que no recuerda en qué momento, paso a recibir la influencia del abuelo materno ante la ausencia del papá que siempre ocupado en sus quehaceres, viajaba entusiasmado con sus inquietudes periodísticas.
Mirian, era el nombre de la maestra que le enseñó a descubrir el mundo de Simbat el m…